Llevo días triste, quizás si me meto en mi interior es mejor decir que llevo meses triste o quizás incluso años.
La cuestión es que nunca me expreso porque no me gusta mostrarme, por eso en lugares públicos siempre estoy de risas, cachondeo y siendo dulce, que es lo que me gusta que se vea de mi.
Hay quien opina que mi tristeza es bonita, hay quien opina que me abro demasiado y al abrirme hago que se vea esa sensibilidad y que se pueden aprovechar de mi y hay quien opina es que tengo una tristeza con una luz rosa, que otros dicen que es muy ñoña.
Sea como sea, es mi tristeza y es mía.
Curioso es que justo en el momento en que muchos me dicen, se tu misma, tienes que pensar en ti, haz lo que tú necesites hacer.
Oigo una y otra vez ese martilleo en mi cabeza y pienso. Para una vez que lo hago, el resultado es que ahora me siento aún más triste.
Mi tristeza me lleva a encerrarme, en mi misma y forzar esa coraza.
Coraza que no nos engañemos todos tenemos.
Las corazas se rompen, poco a poco, nunca de golpe. Ahora no hablo de la mía, si no de la suya, la que me da mucha pena haber roto y a la vez haberla perdido.
¿Por qué escribo esto? ¿Por qué lo publico aquí? ¿Por qué ahora?
No puedo responder a ello, sólo sé que tenía la necesidad de hacerlo. Quizás haya quien lo critique, o haya a quien le guste, sinceramente no espero respuesta, simplemente me apetecía escribir y compartir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario