Noches en vela.
Ahí estabas tú, respirando pausadamente a mi lado. Yo sin saber que hacer, sin saber si quedarme inmóvil o moverme de nuevo. Mis caderas no aguantan más, me duele hasta el último centímetro de mi cuerpo, empiezan las cosquillas de notar dormida la pierna, no quiero moverme, no quiero despertarte.
Ahí estabas tú, sereno, tranquilo, totalmente ajeno a todo lo que en mí está pasando. La luz de la mañana empieza a despuntar, mis manos empiezan a sentir el hormigueo de nuevo, no quiero moverme, no quiero despertarte.
Ahí estabas tú, dormías plácidamente, abandonado a tus sueños, yo en cambio solamente hago que pensar en tí, si mi cuerpo reaccionara solo podría pensar en abrazarte, hacerte sentir mi calor pero, no quiero moverme, no quiero despertarte.
Ahí estabas tú, reposando tus pensamientos, soñando dormido.
Ahí estabas tú.
Mientras yo simplemente te observaba.


